Lucas, gran prematuro

Lucas, gran prematuro

Para mi mamá y mi papá (Leti y Fran) el fin de semana del 30 de septiembre de 2017 al 1 de octubre, iba a ser un fin de semana especial. Tras asistir a una boda, viajaron al pueblo de papá, Villamanrique, para disfrutar de las fiestas de San Miguel. Aprovechando la visita, sus amigos habían organizado mi ‘babyshower’. Mi mamá estaba embarazada de 26 semanas y se encontraba muy bien. Pero, en plena rutina de las fiestas, se tumbó en el sofá para descansar y de repente sintió que se orinaba. En el baño notó que no cesaba y se dio cuenta de que había roto la bolsa, ¡ups!, parece que mi gestación y embarazo se complica. Comenzó entonces un periplo que les cambiaría la vida por completo, y desembocó en mi llegada al mundo.

De Villamanrique fueron con mamá al Hospital de Valdepeñas, pero allí poco pudieron hacer, salvo confirmar la rotura de la bolsa; rápidamente fue trasladada al Hospital General de Ciudad Real para tratar de retrasar mi parto. Apenas aguantó dos ciclos de medicación, cuatro días. El 5 de octubre de 2017 nací con 1.230 gramos, cuando mi nacimiento estaba previsto para la primera semana de enero. “Para haber nacido de 26+5 semanas fuí bastante grande”, les dijeron los médicos a papá y a mamá, y mi peso fue un positivo punto de partida para abordar las complicaciones pudiera llegar a tener.

Allí, en la UCIN del hospital de Ciudad Real, permanecí, con otros pequeños luchadores, 62 días. Fueron dos meses eternos en los que cada día había una nueva meta. Estuve día entubado y más de 28 días con ayuda respiratoria. Las primeras 24 horas fueron decisivas para mi supervivencia, y así se lo hicieron saber a mamá y a papá, que siempre estuvieron a mi lado.

Durante esos 62 días, tuve que hacer frente a infecciones intestinales ó dificultades respiratorias, y desarrollar instintos que aún no había desarrollado por mi pronto nacimiento, como el de succionar y poder alimentarme, que, gracias al equipo de atención temprana, enfermería y pediatras logré sacar adelante. En esos meses, pasas desde cuidados intensivos a cuidados mínimos, pasando por cuidados medios, logrando metas y superando etapas, continuas revisiones con cardiólogos, neurólogos, oftalmólogos, etc., hasta lograr el alta hospitalaria, y poder marchar a casa con papá y mamá.

Pero ahí no acaba todo, si no que empieza. Empiezan varios años de revisiones y citas con neonatólogos, otorrinolaringologos, neumólogos, etc., y visitas a atención temprana, y diversas disciplinas para los seguimientos que se nos hacen a los grandes prematuros.

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